sábado, 8 de mayo de 2010

Mi aventura de ser docente.

Estudié Ingeniería Electromecánica en Administración en el Instituto Tecnológico de Tuxtepec, Oax., me inicié en la docencia por invitación del director del CECyTEV en ese entonces, amigo y compañero de estudios, allá por Febrero de 1999, a impartir una materia de la especialidad de electricidad, para la cual no tenía maestro, y ya estaban por iniciar el semestre, me encontraba desempleado debido a un recorte de personal en mi anterior trabajo (supervisor eléctrico). Cuando fui presentado el primer día con el grupo y como su nuevo maestro, me gustó, me enseñaron a interpretar los programas de estudio, a preparar clases en base a los objetivos, a elaborar exámenes, a la planeación, etc. Al término del semestre y debido al buen desempeño y disposición que observaron en mí, me dieron además de las materias de la especialidad, las materias de Física, tomándole el gusto a la docencia.
Pienso y siento que ser profesor, y más en este nivel medio superior, una gran responsabilidad, ya que los alumnos, la mayoría de ellos en la edad de los 15 a los 18 años, van en una etapa de su vida en la cual se define mucho el futuro de ellos, futuro del cual depende mucho de nosotros, de cómo los encaminemos, de cómo los preparemos, darles las armas necesarias para enfrentar los nuevos retos que se les presenten, de crear alumnos responsables.
Motivos de satisfacción son muchos, como por ejemplo cuando me encuentro con ex alumnos, y te agradecen todo lo que uno les enseñó, que lo que ven en sus nuevas materias se les facilita por lo bien preparado que van, que ellos les enseñan a sus nuevos compañeros que van de otros colegios y muestran deficiencias en las materias practicas, o como cuando me dicen los alumnos a “ud si le entiendo”, “ud si nos tiene paciencia para enseñarnos”, es muy agradable oír esos comentarios. Reconozco motivos de insatisfacción cuando me preguntan los muchachos de otras materias que no he impartido y no domino y tengo que decirles que me den tiempo para estudiarlo y que luego les ayudo, en la irresponsabilidad en la que caen algunos de ellos (la mayoría), cuando no logro despertar el interés en la materia, trayendo como consecuencias la reprobación y/o deserción.
El despertar ese interés en la materia, en el estudio, en la responsabilidad de los alumnos, es uno de los retos a cumplir, buscando en la especialidad que estamos cursando las armas necesarias para combatir dichos retos.

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